18/10/09
al principio de perder a mis padres, acudía con frecuencia al cementerio a llevar flores, y cada visita se "reabría" de modo sangrante la herida de su ausencia definitiva, hasta que un dia me convencí de que lo que quedaba allí era solo unos despojos, y que de alguna manera, desde adonde estén, continuaran infundiendome una especie de complicidad o animo . En vida es cuando debemos mostrar nuestro aprecio y cariño, hacerlo cuando ya todo terminó, es a veces mas por consuelo de los que quedamos o por borrar una mala conciencia de mientras vivía. Personalmente me da igual que me quemen, evitando así los compromisos de cuidar un recinto que solo existirá mientras vivan tus hijos, o quienes te conocieron










