La semana pasada, Cristóbal Montoro pintó un panorama negro a los consejeros autonónomicos de Economía. Les dijo que estábamos ya en recesión. Y que las previsiones de crecimiento que maneja se van al -0,5%. Pero ayer, cuando Mariano Rajoy reunió a su comité ejecutivo por primera vez desde su victoria electoral, todos los dirigentes entraron en la sede de la calle de Génova con una previsión mucho peor: la del Banco de España, que augura que el PIB caerá un 1,5%.





