Comienzo diciendo que soy católico apostolico y romano, y que amo a la que considero mi iglesia; continuo diciendo que el edicto de Milán del 313, proclamando al cristianismo religión oficial del imperio romano mutiló mucha sinceridad a los cristianos, y desde entonces la iglesia siempre ha pretendido buscar poder e influencia, lamenteblemente.
Para los católicos queda claro que no siempre lo legal coincide con lo etico, y que nuestra moral no debe de ser necesariamente la legislación de una sociedad civil plural.
Grupos ultracatolicos, pretenden que la legislación vaya al compás de la moral católica: opus dei, kikos, etc... son grupos paralelos, de iglesias paralelas, que añoran poder e influencia, que controlan cada paso de sus dociles adeptos, y son capaces de llenar plazas de Madrid, han convocado esta movida.
Pues bien, existimos católicos que no añoramos ningun tipo de poder, y que nos parece bien se legisle para regular el matrimonio homosexual, o el aborto, aunque por etica personal, nunca vayamos a hacer uso de estas leyes
Para los católicos queda claro que no siempre lo legal coincide con lo etico, y que nuestra moral no debe de ser necesariamente la legislación de una sociedad civil plural.
Grupos ultracatolicos, pretenden que la legislación vaya al compás de la moral católica: opus dei, kikos, etc... son grupos paralelos, de iglesias paralelas, que añoran poder e influencia, que controlan cada paso de sus dociles adeptos, y son capaces de llenar plazas de Madrid, han convocado esta movida.
Pues bien, existimos católicos que no añoramos ningun tipo de poder, y que nos parece bien se legisle para regular el matrimonio homosexual, o el aborto, aunque por etica personal, nunca vayamos a hacer uso de estas leyes





