31/03/09
Hay ciertas cuestiones a las que uno debe responder en la vida, pero la que más se me presenta, de entre todas las preguntas, de entre todos los absolutismos a los que me somete la noche es: ¿Por qué todavía circula Monforte por mis venas?. La intensidad es mayor con el tiempo. Acude Monforte puntualmente a su cita con las dudas, con el primer amor, con la apátrida oscuridad, acude fumando a mis desfiles de antaño, asalta el tren de la infancia, del cual a todos nos han expulsado. No recuerdo ya a mi pueblo en la medida en que no me recuerdo a mí mismo. Monforte y yo envejecemos a la vez, se nos arrugan las calles, se nos descomponen las cepas, pisamos a lo unísono nuestros barbechos, bebemos de las mismas acequias, y eso no sólo nos hace más sobrios, sino más vulnerables.
Allí está lo que yo más amo, su cielo más cercano que ninguno en la Cueva; su cerebro, que es la Morería; su anís que riega nuestras tardes de agosto; sus almacenes de uva, que apresan las horas y las conversaciones; Orito con sus telúricas leyendas de paz y alma, las predicciones de los agricultores; las grandes esperas antes del desfile, su gente inmoralmente bondadosa. Y tras pensar en todas las respuestas posibles, sólo he podido llegar a una conclusión: hoy Monforte circula por mis venas hasta el día que yo circule por las suyas, hasta la misma muerte, por eso Monforte y yo siempre seremos uno, aunque Él me sobreviva para recorrer las venas de otros.
Allí está lo que yo más amo, su cielo más cercano que ninguno en la Cueva; su cerebro, que es la Morería; su anís que riega nuestras tardes de agosto; sus almacenes de uva, que apresan las horas y las conversaciones; Orito con sus telúricas leyendas de paz y alma, las predicciones de los agricultores; las grandes esperas antes del desfile, su gente inmoralmente bondadosa. Y tras pensar en todas las respuestas posibles, sólo he podido llegar a una conclusión: hoy Monforte circula por mis venas hasta el día que yo circule por las suyas, hasta la misma muerte, por eso Monforte y yo siempre seremos uno, aunque Él me sobreviva para recorrer las venas de otros.







