China ha anunciado que las personas que viven en sus pueblos y ciudades son ahora más que las que viven en sus áreas rurales, convirtiéndose así en una nación predominantemente urbana por primera vez en la civilización china. La migración masiva impone una creciente presión sobre la vivienda, el transporte y el estado de bienestar, a la vez que agrava la polución, el malestar social y las demandas de reforma política.





