En un duelo ciclotímico, el Madrid pasó de zarandear al Barça a verse abocado a un final en el alambre donde la moneda le salió cara gracias al ímpetu de Pocius. El alero lituano, ajeno al pésimo expediente reciente de los blancos ante su eterno rival, reclamó el balón cuando más quemaba, tumbó la resistencia azulgrana y de paso recuperó el liderato.





